Me encontré el otro día entre las manos el periódico de Las Provincias y en una de esas pàginas de sociedad comprové cuan equivocadas estaban las dos periodistas que pretendían valorar las maneras de vestir de nuestras políticas. I quin destrellat d'article! No acertaron ni una. Y es que nuestro periodismo deja mucho que desear en la actualidad. Sin saber ni palote de una materia ni buscar información donde deberían pretenden sentar cátedra de cualquier cosa. No hagamos demasiado caso de las conclusiones de estas periodistas.
El caso es que hablando como estamos del sentido estético de nuestras políticas y de sus asesores de imagen, tampoco se puede decir que sepan mucho más de vestir y de arreglarse su cuerpo las que se dedican a la política que las que se dedican al periodismo. Lo siento. Y si no, fíjense un momento en las maneras de vestir y de cortarse el pelo la vicepresidenta primera del gobierno, la señora Fernández de la Vega. Si tuviera un buen modisto amigo que la aconsejara no llevaria esos modelitos que hacen que destaquen más sus defectos físicos -que los tiene-, en lugar de disimularlos adecuadamente. Cosa ésta que es un arte de los modistos con inteligencia y gusto estético. Para empezar, yo no le aconsejaría que llevara esos pantalones ajustados acompañados de chaquetillas de torera en los actos públicos. Los pantalones son para una excursión, para poder subir cómodamente por sitios difíciles, para practicar el deporte y poder escamallarse tranquilamente sin llamar la atención morbosa de los mirones. Y sus maneras de peinarse? ¡Que ya no tiene usted 20 añitos señora! ¡Qué pelos en punta aguda tan horribles que le hacen las estilistas, como se llaman ellas mismas ahora! La pobre Maria Teresa parece a veces una gallina escarotà, un muñeco de aquellos de dibujos animados que cantaban: “Me siento pa bajo, me levanto p'arriba...”. Sus asesores deberían hacerle el favor d'evitar que parezca un chica bulímica, o anoréxica. Está esquelética la pobre.
Otra cosa bien distinta es la princesa Leticia. Seguro que ha cambiado de asesor de imagen y ya no lleva aquellos modelazos tan serios. Ahora viste y peina más juvenil, más actual, con ropa más desenfadada. Nuestra Rita Barberá lleva la ropa que le conviene a su cuerpo y a su genio. Me gusta su estilo y su carácter. Es una mujer que sabe decir collons cuando se tercia. Elena Salgado, vicepresidenta de paja, que viene del izquierdismo radical lleva unos modelitos Chanel que le cuestan, nos cuestan, un ojo de la cara: entre 12000 i 24000 €. Es para censurarla.
Pues eso es lo que hay, queridos amigos y amigas si yo vistiera a nuestras políticas otro gallo cantaría en la misa del gall. Que passéis unas felices fiestas. Bon Nadal.
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