Revista Digital de la VALL D'ALBAIDA
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dijous, 11 de juny del 2009

Con la Iglesia hemos topado



Amanece que no es poco, per Rosana Ferrero

Publicat el dia 5 de juny al Crònica 710



Con la Iglesia hemos topado



La fe, eje moral y existencial de la gran mayoría de la humanidad, es uno de los aspectos más polémicos y divergentes que conocemos en la actualidad. La cara humana o física de la fe cristiana es la Iglesia católica, templo sagrado de nuestras oraciones regido por la palabra de Dios. Pero ¿qué hay de cierto en algunas de las imposiciones del clero que se anuncian como legado del Todopoderoso? Con todos mis respetos a los que en la Iglesia encuentran el sustento de su más preciada creencia, me siento en la obligación de dedicar mi espacio a una denuncia que además de resultarme escalofriante roza el límite de la injusticia, el egoísmo y la hipocresía.



Hay un cura pederasta en Estados Unidos, Oliver O’Grady, que se ha convertido en una auténtica estrella mediática. Un documental titulado “Líbranos del mal” explica con detalle la forma en que violó y sodomizó a más de cien niños, habiendo uno de nueve meses entre ellos. Este despreciable fue trasladado de pueblo en pueblo durante un par de décadas sin que la iglesia lo entregara a la justicia. De este modo no cesaban los abusos; sencillamente cambiaban de escenario. Ahora la Archidiócesis de California podría tener que vender parte de sus vastos territorios para hacer frente a las numerosas indemnizaciones por abusos sexuales.

Otro duro reportaje que circula en Internet explica que el procedimiento a seguir una vez se ha producido el abuso es tratar de que no se haga público a toda costa, así que la gran mayoría de estos violadores quedan impunes. Al parecer una norma denominada “Acto de solicitación” emitida en secreto por el mismísimo Ratzinger, actual Papa Benedicto XVI, explica la manera de encubrirlos sin opción a rebatirla e incluye un juramento de silencio de las víctimas, testigos y delincuente, bajo pena de excomunión y sin que el dinero sea un impedimento para ello. Ratzinger veló por su cumplimiento durante más de 20 años. Las pruebas y testimonios son escandalosos y abominables.



Este comportamiento se ha calificado de endémico e incluso se ha comparado a la Iglesia con la Cosa Nostra por este afán de encubrimiento, etiquetándolo de mafioso. Actualmente hay unos siete pederastas protegidos viviendo en las inmediaciones del Vaticano. En 2002 Irlanda y Estados Unidos encabezaron el ranking de sacerdotes acusados, superando los 4.500. En 1996 la Iglesia tenía un presupuesto de 5,5 millones de euros para hacer callar a las víctimas o actuar para evitar escándalos, buscando una garantía de confidencialidad para proteger la brújula moral más importante de la historia de la humanidad. Y es solo un esbozo de todo lo que he encontrado al documentarme.



Pienso en las consecuencias psicológicas de esos niños, que se confiaron al igual que sus padres ante la celestial apariencia de un sacerdote. ¿Es esto lo que quiere Dios? Yo no lo creo.





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