Publicat el dia 27 de març al Crònica 705
Superwoman
El pasado 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, reconocido por la Naciones Unidas para conmemorar la lucha de la mujer por su participación en la sociedad y su desarrollo íntegro como persona. Tras esto hay un sinfín de hechos de discriminación sexual que se ha extrapolado a aspectos laborales, sociales y culturales y cuya base reside única y exclusivamente en un mero fenómeno genético sobre el que absolutamente nadie tiene poder de decisión. ¿O tú has decidido llamarte Manolo?Esto no es algo de lo que podamos culpar a nadie, sino más bien es el resultado de la poca evolución igualitaria del hombre ante el reconocimiento de las facultades de una mujer y podríamos enzarzarnos en un debate extenso y muy nutrido acerca de quienes fueron reyes, quienes no pudieron serlo y cual fue el verdadero motivo de ello. Seguramente no hubo mujeres cazadoras en la prehistoria, o al menos no tantas como para que se creara un precedente que permitiera establecer una igualdad. Es cierto que nuestra constitución no es igual que la de un hombre, pero en todos aquellos puestos en los que no se requiere de una fuerza física típicamente masculina ¿no tiene una mujer el mismo derecho que un hombre en cuanto a consideración, salario, protección y seguridad?
Empezando por el cuidado de los niños y todo lo que conllevan, que casi siempre superaba la parejita a determinada edad, tenemos las tareas de limpieza de muebles, suelos, cortinas, terrazas, cristales, cuartos de baño y cocina semanales. A esto le añadimos hacer la compra, buscando la fórmula perfecta para llegar a final de mes y cargando con bolsas de varios kilos hasta casa. Cocinar, lavar, planchar y guardar la ropa, en ocasiones todo esto compaginado con un embarazo, la recuperación del mismo o la entrega absoluta que requiere un bebé. Sin horarios, sin vacaciones, sin fines de semana. Aquí viene una pregunta que me pica en el paladar ¿Quién mantenía a quien?
En la actualidad estas tareas están solapadas con una jornada laboral de ocho o nueve horas si no se tienen niños y de cuatro si el sueldo de tu marido te lo permite. Afortunadamente cada vez es más frecuente encontrar a uno de ellos haciendo la compra o llevando los peques al colegio. Los tiempos cambian. Los hombres también deberían hacerlo.
A mi madre. Tú siempre serás mi Mujer Trabajadora.
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