Publicat el 30 de gener de 2009 al Crònica 701
El chiste o la vida
También es verdad que cada uno cuenta las cosas que le pasan añadiendo unos un poco de salero (el meu cas) y los otros un poco más de dramatismo del que les convendría. Hasta que no nos vemos dentro de un hospital no sabemos como podemos reaccionar, y yo creo que lo he hecho de la mejor manera posible para mí, con humor y con buenas y risueñas relaciones con doctores y enfermeras.
Siempre he pensado que mi buena fama de simpático con la gente me ha abierto puertas, y ahora lo he vuelto a comprobar viendo que mis esperas en las urgencias de aquí y de Xàtiva no han sido nada pesadas. No me ha ido mal, aunque aún tiene que venir lo peor, la operación, y espero que el cirujano sea un buen sastre con mi cuerpo, porque al fin y al cabo los cirujanos cortan, acoplan la piezas y cosen como nosotros los modistas.
Eso sí, para llevarnos un buen recuerdo de la sanidad tenemos que poner algo de nuestra parte. Un poquito de buena voluntad, una pizquita de paciencia en las inevitables esperas y un mucho de buen humor para con los funcionarios del estetoscopio ese. Me juego un huevo (de gallina, claro) a que mis chistes en las salas del hospital hicieron de vaselina para que las pruebas a que me sometieron se terminaran antes y mejor y las agujas en el culo no las pusieran como quien da besos, pero casi.
¿Y saben qué? Pues que ya tengo preparados unos cuantos chistes verdes de médicos y enfermeras para cuando me toque la operación. Que eso sí que es una cosa muy seria y te juegas la vida. O cuentas chistes o te va la vida.
Queridos amigos y amigas, veros de nuevo será un placer muy grande para mí. Muchos besos.
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