Revista Digital de la VALL D'ALBAIDA
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dijous, 28 de maig del 2009

El “caso Conejero”



De Derecho, per Antonio J. Lacueva. Abogado

Publicat el dia 22 de maig al Crònica 709



El “caso Conejero”



El tema está en la calle. En todas las tertulias (esos almuerzos de grupos diversos) que son auténticos foros donde se habla de todo lo divino y lo humano. Hay, al menos, medio centenar de grupos más o menos reducidos; en un taller, en una cafetería, en una oficina… Lo cierto es que de 9’30 a 10’30 la vida se paraliza, porque en este pais -y por supuesto en este pueblo- la gente almuerza. Y aprovecha para desmenuzar esos temas que son de actualidad: la política, el fútbol, y… ”el caso Conejero” Y todo el mundo coincide en que es una poca vergüenza. Y lo paga la justicia.”¡No hay justicia!”. “¡La justicia es un cachondeo!” (hacen propia la famosa frase de Pacheco alcalde de Jerez) Pero siempre se habla desde la ignorancia y desde el apasionamiento. Pero hay que saber algo más que un curso de derecho para saber que no toda la culpa la tiene la justicia. ¿De quien es entonces la culpa? Veamos:



El proceso penal se inicia con las llamadas “Diligencias Previas” De esas diligencias se deduce que hay “Indicios racionales de criminalidad” y entonces se imputa el delito (o la falta). Se inicia lo que se llama el periodo de Instrucción, que consiste en recoger todos los datos y sobre todo todas las prueba y todas las declaraciones, testimonios etc.



Concluido el periodo de Instrucción se procede al Juicio y se condena o se absuelve al inculpado.

En el “caso de Conejero” hay un inculpado, pero el proceso se halla en periodo de Instrucción. Por lo visto, se teme que las pruebas acumuladas, no son suficientes y en tal caso el juez no tendría más remedio que absolver al imputado y entonces -y esto es lo más grave- una vez juzgado ya no se puede volver a juzgar, aunque aparezcan nuevas pruebas.



Así pues la desesperación de los familiares está más que justificada, pero la justicia espera disponer de pruebas más fehacientes, Y ahí está el nudo gordiano. La policía, al menos la local, ha hecho cuanto podía dentro de sus medios. La instrucción, por el motivo que sea no avanza, y el público se sorprende y se asombra de que a estas alturas, no se hayan encontrado esas pruebas que acusen suficientemente a un culpable. Volveremos sobre el tema.



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